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Expandir el negocio
El éxito no es una linea recta. Hay muchos obstáculos que esquivar. Y te das cuenta de que nunca es posible alcanzar la cima: siempre hay un repecho más.

No hay línea recta pero sí hay un posibilidad de avance sostenido. Con los recursos y la mentalidad adecuados.

Los expertos hablan de expansión del negocio en dos términos: crecimiento o aumento de las ventas, y escalabilidad o la capacidad de rendir bien con una carga de trabajo creciente. Lo idóneo es el equilibrio entre el aumento de la producción y la eficiencia.

La expansión se suele planificar, salvo modas repentinas. Y cuidado: el crecimiento inesperado es una de las causas de fracaso empresarial. Por lo que es crucial ampliar el negocio de forma segura.

Crecer por crecer no es óptimo. La empresa debe asentarse primero, la marca debe estar perfeccionada y tener el equipo adecuado. La expansión llegará casi sola… y con ella los retos. Antes de eso la clave está en optimizar, maximizar y ser eficiente en el negocio en el tramo actual. Lo normal es que el negocio viva una infancia y una adolescencia de apalancamiento y ya en la edad adulta empezar la expansión. Comunicación y operaciones son imprescindibles llegado ese momento y punto.

Problemas habituales
-Falta de herramientas y sistemas: un software de CRM para crecer, una gestión de inventarios avanzada, un programa de procesamiento de pagos…
-Falta de recursos humanos: no tener personal adecuado para crecer y necesidad de alta dirección.
-Gestión deficiente de las finanzas: al expandirte necesitas flujo de caja y capital.

Pasos
Expansión rápida suena como beneficios inmediatos. Pero no es así necesariamente.
Cuidado al crecer.

-Consciencia: una base adecuada, con incubación, en lugar de un crecimiento explosivo.
-Realismo: ¿adónde quiero llegar? ¿qué necesito?
-Visión: ten presente la visión que declaraste al arrancar la empresa. Que sirva para guiar tus decisiones futuras. Hay que mantenerse fiel a la visión. Y es especialmente necesario en la expansión.
-Recursos: estar en el momento adecuado financiero. Y necesitas gente: que no esté sobrecargada como para no hacer bien su trabajo. Necesitas: gente apasionada, hábil y dedicada.
-Operaciones: necesitas sistemas que agilicen el flujo de trabajo, sistemas eficaces.
-Adaptación: para reevaluar estrategias y cambiar de dirección en busca de nuevos ingresos.
-Atención: un negocio es tan fuerte como su líder. Que no te pase que al expandir la empresa te olvides de ti: salud física, concentración mental y serenidad emocional. Comida sana y deporte, rituales de preparación y meditación, y gratitud para la estabilidad emocional. Y cuando haya problemas, apóyate en ellos para crecer.

Grupos Mastermind
Un grupo de reflexión es ideal para mejorar. La calidad de la vida de una persona suele ser reflejo directo de las expectativas de su grupos de iguales. Quizás por eso para alcanzar la cima de la montaña no solo hay que rodearse de los que ya han llegado a lo más alto, sino de gente con muchas ganas de subir.

En un grupo mastermind se reúnen cinco o seis personas para dar y recibir consejos. A diferencia de una tutoría, en que solo estás en el extremo receptor.

En un grupo de mentes maestras puedes decir la verdad y esperar que te la devuelvan. Los componentes se responsabilizan de os objetivos que comparten y eso les lleva a alcanzar niveles más elevados de éxito.

Por ejemplo, un empresario motivado rodeado de otros con igual motivación estará más cerca de conseguir sus objetivos. Además comparten contactos comerciales y dan recomendaciones y referencias.

Un grupo mastermind de calidad es un lugar para compartir las ideas y recibir comentarios. Todo para extraer una perspectiva diferente, en definitiva.

Lo mejor es que haya empresarios con distintos niveles de éxito, y diferentes puntos fuertes y débiles. Así puedes prestar tus puntos fuertes y beneficiarte de los puntos fuertes del resto.

El grupo se consigue en redes de contacto, eventos y webs. Lo conveniente es apuntar alto. Es un grupo para elevarte entre iguales. Con honradez, grandes objetivos, sueños y mucho mucho empuje.

 

Escalar negocios
Aplicar la escalabilidad a los negocios es necesario particularmente en esta época de cambios acelerados.
El punto de partida es un servicio o producto que haga que el negocio se diferencie del resto. Tienes que añadir valor real que genere clientes fanáticos.

Escalar, de partida, es aumentar los ingresos a un ritmo más rápido que los costes. Con avances tecnológicos y rastreando espacios en blanco. Puedes crecer pero no escalar, cuando un contrato nuevo te exige contratar personal con un coste equivalente a tu margen de beneficio. Ahora bien si inviertes en un solo profesional y un software, escalas.

Métricas para escalar

-Coste de adquisición de clientes: en mano de obra y materiales. Clave: encontrar formas de reducirlo.
-Valor del cliente a lo largo de su vida: aumentarlo.
-Tasa de crecimiento: de los ingresos o de la base de clientes.
-Tasa de conversión: ¿cuántos clientes potenciales interesados contratan realmente?

Las empresas con menos inventario físico y pocos gastos de funcionamiento son más escalables. De ahí el crecimiento de las empresas del sector de la tecnología.

Pero se puede escalar en otros sectores:
-con marketing digital
-automatización del correo y las redes
-chatbots para consultas y peticiones sencillas
-sistemas de gestión de consultas y peticiones sencillas.
-CRM para gestionar la base de datos de clientes.
-software de planificación de recursos empresariales en la nube para agilizar
-Tecnología de gestión de inventario y almacén para ahorrar tiempo y trabajo.

Alianzas
Tener una relación de amistad o un pasado común en los negocios no es una garantía de buena sociedad. Tiene más que ver con la compatibilidad en los estilos de comunicación, objetivos, ética del trabajo y visión de la empresa.
Conseguir una buen alianza es extraordinario, de ahí que se necesite diligencia y acierto. Tener una mala alianza hará que la reputación se vaya por el sumidero.

Las señales de un mal socio son sutiles a veces y progresivas, aunque a veces parezcan repetinas para quienes no saben o no quieren mirar. Aquí van algunas:

-Soluciones para qué
Hay socios que casi siempre ven problemas y rara vez soluciones. Y desahogarse es humano… pero no funciona en el mundo de la empresa. Se puede inducir un cambio de mentalidad y, si no cuaja, deshacer alianza.

-Historial financiero pobre
Por sus decisiones financieras lo conoceréis. Si ha tomado decisiones financieras cuestionables, tiene alguna quiebra en la trayectoria o similar, no es el mejor aliado a priori. Pregúntale por fracasos y éxitos. Los contratiempos son buenos para probarnos. La ocultación, no.

-Valores que chocan
No hace falta tener los mismos valores para generar una buena asociación empresarial. Ahora bien, en las finanzas y el tipo de encargos debe haber compatibilidad. Si uno quiere trabajar gratis y el otro se centra en el dinero, no hay equilibrio posible.

-Acuerdo sin firmar
Es imprescindible firma un buen acuerdo de asociación con un buen socio. Porque será el itinerario y las funciones de los socios en caso de crecimiento. Si no firma, puede que oculte algo.

-Comunicación deficiente
Un socio que miente o cambia de humor no es un buen compañero empresarial. Un socio que no se comunica bien contigo tendrá otros problemas de comunicación corporativa. Y a la larga, o la corta, dañará la reputación de la empresa.

-Habilidades desiguales
No hace falta tener las mismas habilidades. Pero sí una experiencia parecida y habilidades complementarias. Uno puede ser financiero y otro creativo o mago de las operaciones. Eso promete sinergias, siempre que no haya desigualdad de dedicación y esfuerzo.

-Trabajo (mal) repartido
Si tú trabajas 12 horas diarias y tu socio descansa, habrá problemas. Si tú eres productivo y tu socio no, también habrá problemas.

Si todo esto llega tarde y ya tienes un socio inadecuado, y sin acuerdo de salida, lo tienes algo más difícil pero es posible deshacer la asociación. Si estás en un momento boyante, comprar su participación en la sociedad es idóneo. Si rehúsa, la salida puede ser venderle tú tu parte. A veces es cuestión de royalties. Hay socios que aportan su creatividad pero no quieren estar en las operaciones diarias. En ocasiones no queda otra que disolver la sociedad.

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